El Turismo del Horror: Dark Tourism

Pasear por las ruinas de una ciudad arrebatada por una catástrofe, visitar un campo de exterminio nazi o acudir a aquellos lugares en los que se cometieron los crímenes más conocidos de la historia son algunas de las actividades que puedes realizar si eres un dark tourist.

El dark tourism, también conocido como turismo oscuro, negro, de dolor o tanatoturismo (palabra derivada de tánatos, término griego utilizado para personificar la muerte), es un tipo de turismo que surge a principio de los 90 motivado por conocer de cerca algún acontecimiento de la historia que haya causado horror, dolor, tragedia y muerte.

Este aliciente que en principio puede parecer alejado de la realidad turística, entendida únicamente desde el ocio, belleza y disfrute vacacional, realmente coexiste con ella desde sus inicios.

La posibilidad de presenciar una ejecución en público fue el principal motivo de algunos de los primeros viajes. Por fortuna, el camino que elige el dark tourist del siglo XXI no atiende a esta opción, aunque sí a la huella que marcan estos oscuros acontecimientos sucedidos en la historia de nuestra humanidad.

La experiencia de ser dark tourist

Las motivaciones del turista que elige practicar dark tourism son variadas y podrían clasificarse atendiendo al grado de oscuridad que representan. Es decir, no es lo mismo visitar la cárcel de Alcatraz en un tour guiado que acudir en mitad de la noche a Aokigahara, el conocido como bosque de los suicidios en Japón.

El espectro de estímulos que propone el dark tourism es infinito, así como el perfil de turista que lo practica. Aunque es cierto que podrían distinguirse dos claros y principales perfiles de turista oscuro.

Por un lado, encontraríamos un tipo de turista atraído por el morbo a lo desconocido y por otro, un perfil puramente educativo que busca aprender del pasado.

Ya hemos tratado en anteriores artículos el prototipo de viajero de nuestro tiempo que se identifica con el perfil de aventurero en busca de lo extraordinario. En el dark tourism esta identidad puede ser controvertida

La obsesión por llegar a visitar lo más oscuro construye una industria del disfrute a partir de lo que un día fue el horror para otros. Es el caso del turismo nuclear a ciudades fantasma o congeladas en el tiempo como Chernóbil o Fukushima.

La ciudad de Chernóbil

La ética de una foto

En las redes sociales encontramos galerías de imágenes de turistas dark posando, con aire desenfadado e incluso jovial, en algún escenario lúgubre dejando a juicio de sus seguidores si es este un acto realmente ético.

El artista israelí Shahak Shapira llevó en 2017 esta realidad turística a reflexión a través del proyecto Yolocaust. Con esta iniciativa Shapira quiso mostrar la cara oculta del turismo que banaliza lugares conmemorativos en recuerdo a las víctimas de tragedias sucedidas a lo largo de la historia. 

Para este proyecto, utilizó como protagonista el Monumento al Holocausto en Berlín, escenario elegido a diario por infinidad de turistas que deciden exhibir allí su creatividad fotográfica.

Imagen del proyecto Yolocaust

Curiosamente, muchos de los turistas que aparecen en las imágenes se mostraron arrepentidos ante una acción que en su momento les pareció inocente y tras Yolocaust la asumieron como una aberración.

Parece que el turista contemporáneo necesita reflexionar sobre el verdadero significado de los enclaves que banaliza sin pestañear. Quizá falte información, quizá falte responsabilidad.

La ética del dark tourism

Lejos del perfil de turista educativo, nos encontramos con el morboso, un polémico estilo de viajar, motivado en muchas ocasiones por el mundo cinematográfico que crea una extensa red de fans atraídos por el rastro de torturas, secuestros o asesinatos

Ejemplo de ello es el Helter Skelter Tour que por 85 $ propone una visita guiada durante cuatro horas por los puntos de interés en los que actuó y mató la secta de La Familia Manson o el Tour de Pablo Escobar en Medellín por los lugares que marcaron su vida entre corrupción, drogas y asesinatos a sangre fría.

Parada del Narcotour de Pablo Escobar. Fuente: La Vanguardia

Estas dosis de emociones fuertes parecen adictivas para el turista que busca vivir una experiencia oscura. Sin embargo, deja abierta la reflexión ética ante una industria que genera beneficios a raíz de lo que un día para alguien fue una tragedia.

La historia de Natalia Kampusch que fue llevada al cine en el año 2013, es un duro reflejo de lo que puede llegar a crear el dark tourism. Natalia fue secuestrada y torturada durante ocho años de su vida en un sótano de 5 m2 por Wolfgang Priklopil hasta que logró escapar en el año 2006. Aterrada por la idea de que el turismo hiciese de esta casa un parque temático, Natalia decidió comprarla para que no cayese en las manos equivocadas.

La importancia de reflexionar sobre lo que estamos promoviendo cuando realizamos dark tourism, atender a los hechos y circunstancias en las que nos movemos y respetar la historia de la que estamos aprendiendo son requisitos fundamentales para lograr un turismo responsable de calidad.

¿Qué busca el dark tourist?

El aprendizaje del pasado, la curiosidad y el morbo son las principales motivaciones de aquellos que se dirigen hacia las atracciones turísticas más oscuras.

Puede ser que el dark tourist realice un “tour del horror” por una situación puramente turística, es decir, que se haya convertido en una parada fundamental en la ciudad en la que se encuentre o incluso que venga incluida en un tour contratado. 

Por otro lado, lejos de la aleatoriedad del destino, distinguimos la visión antropológica que concibe al dark tourist como un turista atraído únicamente por el concepto de la muerte.

La cultura occidental trata la muerte como un tema tabú, alejando a las personas de la realidad de la vida. El dark tourist que se siente atraído por esta idea busca los hechos más insólitos para empatizar con el dolor humano, comprender lo sucedido y anteponerse a su propia muerte.

En cualquier caso, este tipo de turismo no deja indiferente a nadie. Salir de la zona de confort y enfrentarse a las terribles realidades que ofrece el dark tourism nos recuerda, como bien apunta el periodista neozelandés David Farrier en su programa documental Dark Tourist incluido en Netflix, el placer de estar vivos y lo bien que se está en casa.

2 comentarios en “El Turismo del Horror: Dark Tourism

  1. Enhorabuena por el enfoque del blog, me parece muy interesante. Como comentas, bajo el paraguas del dark tourism se incluyen temas muy diferentes y que , en mi opinión, un mismo lugar dependiendo del motivo por el que cada turista se sienta atraído por él puede ser más o menos cuestionable desde un punto de vista ético.
    Por ejemplo, al monumento al Holocausto de Berlín se puede ir a presentar tus respetos por los fallecidos o , como en la guía que llevo lo destacan, voy y me hago una foto “graciosa” porque dicen que hay que visitarlo, aunque ni he leído qué representa.
    Por tanto, se hace muy necesario que cada uno aceptemos la responsabilidad personal que tenemos, también como turistas, para no cometer faltas de respecto como las que recoge el proyecto Yolocaust. Saludos viajeros.

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