¿Por qué turismo responsable y sostenible no son sinónimos?

Estamos saturados de escuchar el término sostenibilidad. A diario, en los medios, gobiernos y empresas de todo el mundo proliferan esta palabra mágica que parece teñirlos de verde en cuanto se menta. Pero, ¿a qué se refieren exactamente?

El turismo sostenible no es solo naturaleza

Practicar u ofrecer esta modalidad turística involucra tres aspectos básicos:

  • Conservación del medioambiente
  • Protección del entorno socio-cultural
  • Desarrollo económico local

La sostenibilidad en el turismo tiene como objetivo reducir los impactos negativos de su actividad en estos tres escenarios.

Las compañías que se suman a la acción sostenible deben gestionar sus recursos y proporcionar facilidades a sus clientes teniendo en cuenta el panorama ambiental, social y económico del lugar en el que operan, así como de la situación mundial.

La comunicación e información veraz juegan en este punto un papel protagonista hacia la consecución de las buenas prácticas.

De la misma forma, el turista sostenible elegirá servicios que promuevan esta filosofía y practicará un estilo de turismo consciente de su huella en el destino.

La demanda sostenible es una realidad, pero no un requisito indispensable.

La degradación del planeta pone en entredicho el modus operandi del sistema turístico que registra un 8% a nivel global de emisión de gases efecto invernadero (CNN, 2018).

La preocupación social por el futuro del planeta incentiva las prácticas sostenibles en el sector. Sin embargo, hoy no es una prioridad en las elecciones del turista y, por tanto, tampoco lo es para el conjunto de actores que intervienen en el turismo.

¿Quién enseña a quién?

Los esfuerzos por parte de organizaciones que amparan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos para la agenda 2030 no serán en vano si asumimos la responsabilidad como guía hacia la meta sostenible.

La responsabilidad debe ser entendida desde el compromiso con el entorno para conseguir el bienestar común de todas las partes implicadas en la actividad.

Ante un aumento de compromiso en la demanda, la oferta de servicios sostenibles crecerá. No obstante, siempre podemos encontrarnos con el socorrido greenwashing al que muchas empresas se acogen.

Si detectamos este comportamiento en el mercado será una buena opción difundirlo para denunciar las malas prácticas y acabar con este fraude que ensucia el verdadero compromiso del espíritu responsable.

El dilema de las certificaciones sostenibles

Existen numerosas certificaciones que avalan a compañías del sector turístico como sostenibles, ¿conocéis alguna?

Seguramente no y este es el principal problema de su validez.

Estos sellos de sostenibilidad son ofrecidos a las empresas del sector con un objetivo claro: generar rentabilidad atrayendo más clientes. Desde luego, la efectividad de este reclamo de atracción puede ser confusa si los consumidores no conocen los sellos del mercado ni sus requisitos, ¿no parece esta una forma clara, aunque poco eficaz de greenwashing?

También hay que tener en cuenta que el turismo es un sector de servicios muy dependiente de proveedores que en ocasiones no cumplen con los estándares de sostenibilidad. Medir la actividad de todas las partes implicadas en una compañía debería ser una condición indispensable para valorar si es su servicio sostenible o no.

Generar experiencias desde la verdad ofrecerá un impacto positivo mayor en el consumidor que una certificación sostenible.

Labrarse una reputación sostenible va más allá de un sello. Las empresas coherentes entre los valores que comparten y la acción que desempeñan consiguen mayor credibilidad en la sociedad. La transparencia y el compromiso sostenible deben ser dos valores a identificar por bandera.

Entonces, ¿qué diferencia al turismo sostenible del responsable?

No habrá turismo sostenible si no existe turismo responsable.

El turismo responsable es una actitud de todas las partes implicadas en el sector para conseguir generar un turismo sostenible. 

Recordamos que el turismo sostenible se basa en los principios de:

  • Conservación del medioambiente
  • Protección del entorno socio-cultural
  • Desarrollo económico local

La actitud responsable conlleva un compromiso inherente al sujeto que lo practica hacia el objetivo sostenible. Por tanto, podríamos concebir el turismo responsable como el compromiso con el entorno y el sostenible como la consumación de su conservación.

Todo apunta a que el futuro del turismo será sostenible porque no hay alternativa. La sostenibilidad debe ser la voz que lidere la acción desde el que ofrece turismo y desde el que lo recibe. Para ello, debemos asumir nuestro compromiso y practicar turismo responsable con el objetivo de no únicamente reducir el impacto negativo de nuestra actividad, sino de contribuir a crear impactos positivos en el destino que elijamos en nuestro próximo viaje.  

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